Ejército confirma enfrentamientos entre el ELN y el Clan del Golfo por el control de minas ilegales
Entre Santa Rosa del Sur y Arenal, las comunidades viven bajo fuego cruzado por el control del oro. El Ejército desplegó tropas para contener la violencia y proteger a los desplazados.
Por: Méndez Aldana Miguel
6 octubre, 2025
El sur de Bolívar vuelve a ser escenario de una guerra silenciosa que tiene como botín el oro. Así lo confirmó el comandante del Ejército Nacional, general Luis Emilio Cardozo, quien advirtió que las estructuras del ELN y del Clan del Golfo sostienen una confrontación armada por el dominio de la minería ilegal en esta zona del país.
“En el sur de Bolívar hay una confrontación entre las estructuras del Clan del Golfo y el ELN, precisamente por el negocio del oro. Al norte de Santa Rosa están las minas de San Lucas y San Luquitas. La mayoría de esa explotación se hace de manera ilegal, sin permiso, y son los bandidos los que se pelean por quién controla esa explotación”, afirmó el alto oficial.
De acuerdo con el general Cardozo, los combates se concentran en los alrededores de Santa Rosa del Sur, en sectores como La Marizosa y las minas de Guamocó, donde la presencia de grupos armados ha provocado desplazamientos forzados y un profundo temor entre la población campesina.
Ante esta situación, el Ejército Nacional desplegó tropas en la zona con el propósito de garantizar el retorno de las familias desplazadas. Sin embargo, la presión militar provocó un nuevo movimiento de los grupos ilegales, que trasladaron sus disputas hacia el municipio de Arenal y la vereda Mina Nueva, también en jurisdicción de Santa Rosa del Sur.
“Estas estructuras se movieron más al sur porque buscan zonas sin presencia militar. Por eso, ahora los enfrentamientos se concentran en Arenal y Mina Nueva”, explicó el comandante.
El general Cardozo aseguró que las operaciones ofensivas se intensificaron para frenar el accionar de las organizaciones armadas y recuperar la estabilidad del territorio.
“Donde quiera que haya confrontaciones o desplazamiento de población, nuestra labor es realizar operaciones para estabilizar el territorio y garantizar el regreso seguro de los campesinos”, enfatizó.
La disputa por el oro —un recurso que para las comunidades representa sustento y esperanza— se ha convertido en fuente de violencia, miedo y desarraigo. El control de las minas ilegales continúa siendo el combustible de un conflicto que, pese a los esfuerzos del Estado, mantiene en vilo al sur de Bolívar.








